La sede MAC, antigua Casa Elder situada en Santa Cruz de Tenerife, evidencia algunas claves de nuestra historia insular del siglo XX, vinculada estrechamente al mundo atlántico.

El edificio debe su origen a unos tiempos en que Canarias fue encrucijada oceánica de primer orden, escala obligada de rutas de navegación y comercio que enlazaban Europa con otros continentes. En 1905, fecha de su inauguración, el imperio británico se encontraba en su máximo apogeo y las Islas estaban viviendo un nuevo ciclo de expansión económica.

En ese año la naviera Elder, Dempster and Company, con sede en Liverpool, abrió las puertas de su filial tinerfeña en la calle Robayna, esquina a la calle del Castillo. El famoso arquitecto Antonio Pintor fue el autor del flamante edificio. Su estilo artístico era propio de eclecticismo reinante en la época, aunque poseía algunos rasgos del modernismo que le conferían una gran singularidad. La Casa destacaba entonces por su cantería labrada, la forja de sus balcones, la maravillosa puerta principal de estilo modernista, obra del ebanista Isidro Tuté y la espectacular vidriera que presidía la escalera principal. Esta última había sido diseñada por el artista catalán Enric Monserdá y fabricada en el taller Amigó de Barcelona. En 1934 la Elder traspasó la agencia isleña, junto con el edificio, a su propio gerente. Éste, a su vez, vendió en inmueble a la Unión Mutua Patronal en 1936 que había sido fundada pocos años antes. En 1992 la entidad, que con anterioridad había cambiado su razón social por Unión Mutua Tinerfeña, se fusionó con otra mutua, denominada MUPATE. El nuevo colectivo tomó el nombre de Mutua de Accidentes de Canarias (MAC). MUPATE había surgido igualmente de la fusión de dos entidades: la Mutualidad de Patronos Agrícolas de la Comarca Norte de Tenerife y un grupo de empresarios tinerfeños, asociados a la Mutualidad del Papel, Prensa y Artes Gráficas (MUPAG). Hace pocos años la Mutua de Accidentes de Canarias, al amparo de una evolución positiva de la entidad, se planteó la rehabilitación de la Casa Elder para transformarla en su sede social. La inauguración del edificio rehabilitado, obra de Correa y Estévez Arquitectos, representa así el rescate de una de las joyas arquitectónicas mas apreciadas de Santa Cruz de Tenerife, símbolo de una trayectoria empresarial que cumple su siglo de existencia. De esta manera, superando los avatares de la historia canaria más reciente, el gigante ha llegado hasta nosotros, como un regalo de nuestros antepasados.

Agustín Guimerá Ravina
Historiador de CSIC
(Autor de libro “La Casa Elder: empresa y símbolo”)